Publicidad en internet: El monopolio de Google
Hace bastante tiempo que se habla del monopolio de Microsoft: computadoras con Windows preinstalado, que incluyen programas como Internet Explorer y le valieron la victoria en la “guerra de los navegadores” contra Netscape y un juicio.
Así, Microsoft fue ganando mala fama (Microsoft is Evil o Microsoft es malvado) en internet y dentro del mundo geek. Luego, Google apareció como el promotor de la neutralidad en internet, el defensor de la competencia y el promotor del software libre, apoyando a software como Firefox (antes de la aparición de Chrome) y OpenOffice.
Pero Google fue ganando marketshare en el mercado de los buscadores hasta casi dominarlo por completo (El 80% de las búsquedas mundiales se realiza a través de Google). El buscador es su mejor arma, su principal producto y, probablemente, su mejor fuente de ingresos.
Dominando el mundo de los buscadores, Google domina el mundo de la publicidad en internet con AdWords, donde también concentra el 80% del mercado. O sea, Google es la puerta de acceso a internet y maneja su economía. Así, Google puede, como cualquier monopolio, hacer lo que le convenga para mejorar su beneficio, sin problemas (si no es regulado). Puede bajar el ingreso de los usuarios de AdSense o decidir que página es buena o no modificando su algoritmo de búsqueda.
Se puede decir que si Google tiene casi la totalidad del mercado de la publicidad en internet es gracias a que no existen alternativas serias. Pero dadas las condiciones monopólicas del mercado, es muy dificil que pueda surgir una alternativa sin ser pisada por Google con sus prácticas monopólicas.
Las prácticas monopólicas no consisten en tener la totalidad del mercado, sino en lo que hace para evitar la competencia. Así, sistemas como Text Link Ads o Backlinks se ven perjudicados ampliamente por Google. Estos sistemas son un nexo entre compradores de publicidad en forma de links y las páginas que desean vender su espacio.
La forma de presupuestar el espacio, en estos sitios, pasa principalmente por el pagerank de la página (y otros valores menos importantes como el ranking Alexa). El problema es que el pagerank es de Google y es él quien decide su valor. Así, Google optó por penalizar la venta de enlaces, perjudicando el pagerank de la página que incurra en esa práctica (lo que implica menores ganancias para su dueño) y su posición en la pagina de resultados de búsqueda (lo que implica menos visitas, sobre todo si se tiene en cuenta que 8 de cada 10 personas entran a internet a través de Google).
De esta forma, Google se convierte en juez en internet, decidiendo que está bien y que está mal, impidiendo el crecimiento de empresas de publicidad como las mencionadas que, en principio, no tienen nada de malo. AdSense, por su parte, pasa a ser la única forma bien vista de ganar dinero en internet y, luego, AdWords, el sistema obligado para publicitar.
Soluciones? No muy cercanas desde mi punto de vista. La solución ideal sería que el Estado regule el mercado como corresponde, evitando monopolios.
Muchos dicen que la solución sería dejar de utilizar el pagerank (o el nuevo trustrank) como parámetro, pero de esta forma Google no perdería su papel de juez, ya que domina el ingreso a internet y, a menos que se tenga un dominio de renombre con muchos ingresos directos, sería altamente perjudicial para quien lo intente (y esto incluye a la mayoría de las páginas). De hecho, aquellos que pueden prescindir de Google como fuente de visitas pueden conseguir otras fuentes de ingreso.
Otra solución sería que, de la mano de algún producto muy utilizado y con buen nombre (así como paso con Google y su buscador) aparezca algún competidor serio que Google no pueda pisar. En el horizonte se encuentran YPN de Yahoo! y el sistema de publicidad de Facebook.
Es muy bueno que en vez de mensajes como “Compatible sólo con Internet Explorer” como los que se muestran en muchos sitios de Home Banking, aparezcan sitios importantes incentivando a los usuarios a usar navegadores que respeten los estándares.


